Vida Estudiantil

La Vida Estudiantil en Oasis HGM es diferente en cada generación de candidatos, ya que cada grupo le pone un sello especial al entrenamiento.

Como escuela sin embargo tomamos en cuenta que Dios confió la vida de los candidatos por un tiempo, y hay una responsabilidad de nosotros por su cuidado y preparación. No ponemos como nuestro primer objetivo “producir un misionero”, sino que antes que todo esta “la persona”, sabemos que mientras como persona esté bien como misionero funcionará bien.

Tenemos tiempos donde compartimos con los candidatos, escuchamos sus anhelos, sus deseos, sus inquietudes, sus luchas, y buscamos juntos la respuesta de Dios.

Hacemos evaluaciones constantes acerca de las áreas que necesita desarrollar; ya sea espiritual o de carácter, y les animamos a crecer en las mismas.

Caminamos junto a ellos en la confirmación de llamado y el lugar específico, ejercitando escuchar la voz de Dios, finalmente serán ellos quien han de recibir la respuesta y nosotros habremos estado junto a ellos en esta búsqueda.

Hay tiempos de esparcimiento, en medio de un entrenamiento tan intensivo, buscamos que haya esa oportunidad donde convivamos como familia, en unidad como el Cuerpo de Cristo, no importando las diferentes personalidades y temperamentos que se dan en un grupo tan diverso. Hemos aprendido lo importante de contar con tiempos así para conocernos más y mejor, y como refrigerio después de una etapa crítica (las cuales también habrá en el campo).

El Pastoreo que se da a cada estudiante nos permite ayudarle a un nivel más apropiado para el llamado que él tiene. Cada candidato representa mucho, su vida puede significar que cientos o miles conozcan al Señor Jesús, y eso nos lleva a cuidar que el estudiante tenga salud y estabilidad “física, emocional y espiritual”. Es nuestro trabajo y responsabilidad, y lo hacemos encarecidamente poniendo todo nuestro esfuerzo en ello.

En cuanto al trato entre el equipo de estudiantes invitamos a que siempre predomine “la ley del amor”. Sabemos que un entrenamiento de este tipo arrojará diversas situaciones al empezar a convivir que nunca habían conocido, y que habrá diferencias, pero ante todo debe regirse toda situación por la Palabra y “amar a los demás como Cristo nos amó”, sabiendo que son consiervos los unos de los otros.