Entrenamiento

Nuestros misioneros deben ser entrenados para la tarea que Dios los ha llamado. Este entrenamiento se realiza inmediatamente antes de salir al frente y esta, de la misma forma, articulado para ser extremadamente importante para los misioneros. El aprendizaje aumenta con su deseo de prepararse para una inmediata salida y ministerio (aplicación). Reunimos muchos diferentes maestros para entrenar, participando durante algunas semanas o algunos días. Esto proporciona a nuestros estudiantes un amplia variedad de experiencia y conocimiento en el campo de las misiones. El entrenamiento se imparte en la propiedad de Oasis, al sur de la ciudad de Monterrey. Esto facilita la cercanía comunitaria que propicia la formación de equipos, alabanza, adoración y compañerismo.

Es imperativo que nuestros misioneros sean enviados con la adecuada preparación trans cultural pero, mas importantemente, que tengan una verdadera intimidad con Cristo. De ninguna manera la educación teológica es un calificador instantáneo para el campo misionero. Ni garantiza que Cristo sea reflejado en la vida de la persona. Por lo tanto, esas dos áreas, el desarrollo espiritual y ministerio transcultural, son el mayor énfasis del entrenamiento.

Aunque nuestro entrenamiento no puede garantizar la “producción” de perfectos misioneros trans culturales, les brindamos la mejor información disponible en antropología cultural, contextualización (presentar el Evangelio de forma relevante y sensible culturalmente), lingüística, etc. para sensibilizarlos a las dinámicas de presentar el Evangelio trans culturalmente. Brindamos entrenamiento físico, emocional y espiritual preparando al misionero para las condiciones adversas en el campo misionero. Nuestro deseo es equipar al misionero con habilidades que jugaran un papel crucial a lo largo de su vida, en su aprendizaje y aplicación.

Los candidatos misioneros pueden aprender efectivamente como comunicarse y vivir trans culturalmente, pero si no tienen el contenido de la comunicación o las guías para la vida cristiana, el esfuerzo será en vano.

Es muy importante que los misioneros lleven la verdadera “Semilla”.