Valores

Estamos comprometidos con Cristo a hacer solo lo que El no dirige a hacer. Como Dios encamina a Oasis HGM desde la concepción hasta la madurez en el futuro, no tenemos la idea necia de que hoy somos completamente iguales a como seremos mañana. Él inspiró la visión, aun estamos descubriendo que la pequeña semilla que recibimos, al ser plantada crece y se transforma en algo bastante diferente. Pero así como en la concepción de un óvulo humano, y en la semilla de una planta, se incluye toda la información genética necesaria para la versión madura. Igualmente es con Oasis HGM. Podemos identificar el “DNA” de Oasis HGM. ¿Cuál es ese código genético presente en Oasis HGM?

Oasis HGM tiene valores centrales y llamados que creemos que Cristo desea en nosotros individualmente y colectivamente para nunca dejar de cambiar. Permitir a la estructura crecer y madurar. Permitir a los individuos crear y avanzar, pero los valores centrales deben permanecer.

Jesús nos ha llamada para estar constantemente dedicados a Él. El debe ser la Cabeza de este Cuerpo, no solo en palabra sino en practica. Él es quien nos ha llamado a este trabajo, y es Su poder lo que nos capacita, Su Espíritu que nos guía continuamente. Por lo tanto, valoramos y deseamos seguir activamente a Dios. Debemos ser personas completamente suyas, hambrientos de su presencia, escuchar Su voz (a través de la Escritura, el cuerpo de creyentes y por Su Espíritu) y seguirlo con firmeza. (Salmo 63:1-8)

Por nuestro amor hacia Él, estamos siguiéndolo a los pueblos no-alcanzados del mundo. Hemos escuchado Su comisión, y respondemos en obediencia. Es un placer pensar que actualmente podemos asociarnos con Él en el deseo de Su Corazón. Anhelamos brindar placer a Jesús, y descubrir que nosotros, por fe, lo complacemos, aun como Enoc cuando camino con Dios. Debemos ser fieles en construir un arca aunque no haya lluvia. El deseo de nuestro corazón sería ser como el centurión romano con Jesús. Cuando Jesús exclamo, “ni aun en Israel he encontrado tanta fe.” Debemos ser gente que camina poderosamente con Él mientras El reconquista los reinos de este mundo.

Nuestro llamado es enfocado y específico. Debemos llamar gente en obediencia a Dios para llevar las Buenas Nuevas de Jesucristo a los pueblos que no están alcanzados. Y nuestro trabajo no estará completo hasta que Apocalipsis 7:9 este cumplido, cuando personas de cada lengua, tribu y nación estén ante el trono, adorando al Cordero. Esta no es solo una noción de ir al extranjero, o cruzar culturas, sino la ambición que Pablo tenía, de ir a donde Cristo no había sido aún nombrado, para no construir sobre fundamento ajeno. (Romanos 15:20)

Tenemos la esperanza de movilizar iglesias enteras a cumplir su comisión apostólica. Creemos como Pablo que los no-alcanzados no escucharan hasta lleguen aquellos que irán, comisionados y enviados por una iglesia de mente apostólica. El primer paso de acción que Dios a llamado a Oasis HGM a hacer es movilización primaria en iglesias y otros grupos. Esta continua siendo una actividad fundamental y ministerio de Oasis HGM. Mientras viajamos de iglesia en iglesia, Él usa nuestras palabras y la verdad de la escritura para levantar una pasión por cada lengua, tribu y nación. Es por Su Espíritu que el llamado apostólico en los individuos comienza o se refuerza. Esta es una pieza de nuestro código genético. No pararemos de movilizar hasta que el trabajo este hecho.

Nuestro trabajo es ver lo que Dios esta haciendo en la vida de los individuos, y en armonía, nutrirlos. Por lo tanto, no solo los llamamos (movilización), sino que equipamos su llamado apostólico dado por Dios. Esto requiere entrenamiento para el apóstol y para quien lo envía. Así, tenemos la escuela de misiones; no con el propósito de educar e informar, sino que la vida, carácter y naturaleza de Cristo puedan fluir libremente hacia los no-alcanzados a través de individuos con llamados apostólicos. No esta basado en el aprovechamiento académico sino en la madurez del hombre interior.

Creemos que la oración por el avivamiento debe ser un factor central en todo lo que hacemos. El avivamiento y las misiones complementarios naturalmente deben ser alentados, no, como sucede frecuentemente, colocados en competencia. Uno sin el otro se encuentra inmaduro, débil e incompleto.

Conocemos que la falta de interés de la iglesia por los no-alcanzados es una evidente condena de Su terrible ignorancia de los intereses del Padre, y revela el horrible resultado de la auto indulgencia. Y así como Jonás, que dormía mientras las masas perecían en desesperación en la borda, EL Capitán vendrá a levantarnos y dirá, “¿qué tienes, dormilón?” Sabemos que deberíamos tener un avivamiento que lleve a los estudiantes y adultos a ceder sus pequeñas ambiciones y asuman celo por la Gran Comisión de Dios.

Llamar la Iglesia de Jesús es central en nuestro código genético, para que Él pueda revivir su Iglesia y renovar nuestro fervor por los perdidos.

Valoramos el celo. El celo es la pasión que consume y la determinación innegable de ver a Jesús glorificado y exaltado en cada lengua, tribu y nación… de ver al Rey tener un lugar de honor y adoración sobre cualquier otro dios.

Valoramos la adoración. El objeto final de la movilización, entrenamiento y esfuerzo es que los pueblos redimidos en cualquier lugar levanten manos santas y adoren al Cordero quien es digno. No estamos interesados en adorar por emoción, ni adorar intelectualmente, perseguimos adorar en Espíritu y en Verdad. Como se manifiesta la adoración no es nuestro asunto, sino que sea la realidad de nuestras vidas, porque somos adoradores.

El valor de la “comunidad de creyentes” penetra Oasis HGM. Eso no significa que tenemos que vivir juntos… pero la Vida de nosotros juntos, es lo importante. . . Aunque estemos en un ejercito y aunque seamos soldados, que la compasión y la edificación sean prioritarias. Debemos tener misericordia con los demás como Cristo con nosotros. Debemos vivir vidas de integridad y hablar la verdad en amor, ser honestos y vivir en santidad. Debemos servir a cada uno como siervos, y practicar la autoridad que nos ha dado sobre otros, con humildad, generosidad, gracia, cuidado por los demás y un deseo sincero de construir el cuerpo de Cristo. Valoramos la unidad y deseamos mantener la unidad honrando todas las partes de Su Cuerpo con el nombre de Jesús y buscando la reconciliación. Deseamos ser personas que se amen unos a otros profundamente y en una comunidad de creyentes que honra y glorifica a Dios, no solo mediante el cumplimiento de nuestras tareas sino por la realidad y el testimonio de quienes somos. Siempre será difícil hacerlo. No existen formulas aplicables para garantizar esta comunidad, solo debemos decidir que suceda.

Valoramos la familia. Aunque el ministerio de Cristo raramente permite una vida familiar “normal”, consideramos la familia como la primera obligación y responsabilidad de sus miembros. La edificación y el discipulado de la propia familia debe ser una prioridad. Creemos que la relación esposo y esposa se nos ha dado como una demostración de la intimidad que la Iglesia debe tener con Cristo. Así se convierte en un testimonio al mundo y a la Iglesia.

Valoramos la iglesia local. Cada miembro de esta organización debe caminar en su fe en el contexto de una iglesia local. Los Pastores deben observar y cuidad nuestras almas (Hebreos 13:17). Por experiencia personal y por el testimonio de la escritura, sentimos que cada miembro de Oasis HGM debe estar incorporado a un cuerpo local y sometido a la nutrición espiritual de los ancianos. En los días de oscuridad, ninguna persona podrá estar fuera del Cuerpo de Cristo, y aunque Oasis HGM pertenece al Cuerpo de Cristo, no reemplaza el papel y la autoridad espiritual de la iglesia local en la vida de cada creyente. A cada uno Dios nos ha dado una visión apostólica, llamándonos y preparándonos para la edificación de Su Cuerpo. Sin nuestra participación y vida, la iglesia local estará incompleta, y nosotros, fuera de ella, permaneceremos inmaduros.